Parece mentira que algo tan cotidiano como el papel de aluminio, también llamado papel “albal” por su fabricante más popular, pueda servir para crear bulos de internet, la inútil creatividad de algunos internautas no tiene límites y genera falsas historias hasta de los objetos más cotidianos.

¿Qué es el papel de aluminio? El papel de aluminio son finas láminas de este metal. Está compuesto por aluminio elemental con una capa de óxido de aluminio. Esto se debe a que el aluminio se oxida muy fácilmente al exponerse al oxígeno del aire, por ello los objetos de aluminio se protegen o, dicho técnicamente se pasivan, con esta capa de óxido que impide que el aire entre en contacto con el metal provocando corrosión y degradaciones.

¿Por qué el papel de aluminio tiene dos caras? Como si se tratase de las dos caras de la luna existen muchas historias acerca de las dos caras del papel de aluminio, hay quien afirma que una conserva mejor los alimentos, el calor… incluso voces alertan sobre la terrible toxicidad de una de las caras. Estas historias son falsas, no existe ningún misterio ni tampoco ninguna intención en el distinto brillo de las caras. Los propios fabricantes explican que esta diferencia se debe al proceso de fabricación en el que para evitar roturas se prensan dos hojas de aluminio juntas. Las caras en contacto con el rodillo de prensado quedan más pulidas y por ello tienen más brillo.

¿Es tóxico el papel de aluminio? La dosis hace el veneno, aunque no es recomendable comer papel de aluminio, ingerir un pequeño fragmento del envoltorio del bocadillo no es algo peligroso para la salud. Por otro lado la posibilidad de que el papel transfiera toxicidad a los alimentos envueltos es nula ya que se trata de una sustancia inerte e insoluble.

Lo único que resulta increíble del papel de aluminio es su precio.  400 gramos de este objeto indispensable en nuestra cocina cuestan aproximadamente 2 euros, ese precio cubre los gastos (además del transporte, beneficios de mayoristas y minoristas) de calentar el aluminio a 700 ˚C para poder fundirlo y de toda la maquinaria capaz de laminar el metal.