Si nuestros √°tomos pudieran hablar, ¬Ņqu√© historias nos contar√≠an? Lo cierto es que estamos compuestos de √°tomos y que en nuestro cuerpo √©stos no paran de entrar y salir continuamente. Esto tiene muchas implicaciones que seguro pocos se han parado a pensar.

A lo largo de nuestra vida, los √°tomos de nuestro cuerpo se renuevan y sin embargo seguimos siendo los mismos. El hecho de ir de vacaciones a la monta√Īa y volver renovado es cierto, pues al respirar/comer estamos introduciendo nuevas mol√©culas en nuestro cuerpo a la vez que salen otras mediante las diferentes v√≠as de excreci√≥n.

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En cuanto al origen de los átomos es extraterrestre, o más precisamente es un origen mayoritariamente preterrestre. Los átomos que encontramos en la tierra se formaron mediante reacciones nucleares que requieren cantidades muy elevadas de energía. Esto ocurre principalmente en los astros como el sol, de ahí que la propia tierra se originara en el espacio, además ha habido constantes aportaciones de materia extraterrestre en forma de cuerpos que colisionan con el planeta.

A partir de esta concentración de átomos, el tiempo, la energía y otras condiciones de la tierra como la presión o la temperatura llevaron al orden. El orden se tradujo en moléculas cada vez más complejas que formaron los seres vivos. No obstante no debe olvidarse que estas moléculas son un conjunto de átomos.

¬ŅLos √°tomos se gastan? La descomposici√≥n de los √°tomos es posible, aunque es muy lenta a excepci√≥n de los elementos radiactivos. El tiempo de vida de un √°tomo puede superar la edad de la humanidad. Esto no solo significa que estamos compuestos por materia m√°s antigua que las pir√°mides, incluso puede ser que estemos compuestos por √°tomos que formaron parte de ellas.

Esta reflexión no se puede calificar más que como una curiosidad. Por desgracia es imposible conocer el historial de un átomo. No obstante la idea de preguntar a la materia que nos compone sobre el pasado está siendo estudiada, no a través de los átomos sino de los genes. Estás macromoléculas guardan gran cantidad de información que quizá en un futuro procesar esta información podría permitirnos averiguar más detalles sobre nuestro origen.