Recientemente en los círculos de aficionados a la ciencia de internet se ha compartido la siguiente noticia: “Unos científicos escoceses han realizado un descubrimiento que demuestra que es imposible viajar en el tiempo”.  Este descubrimiento ha entristecido a muchos fans de la ciencia ficción que soñaban con algún día tener su propio DeLorean. Estos físicos experimentaron con un átomo enorme –concretamente con su núcleo formado por protones y neutrones- el Bario-144 y encontraron que tenía forma de pera.

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La pregunta que surge es, ¿qué tendrá que ver la forma de los átomos con los viajes en el tiempo? Lo primero que debe indicarse es que las peras no son simétricas. Hasta el momento se estipulaba que los átomos tenían forma de disco, esfera o balón de rugby, estas formas estaban condicionadas por la distribución de los protones y neutrones del átomo y presentaban como características comunes lo que se conoce como simetrías CP. C es la simetría de carga mientras que P es la paridad y significa que unas coordenadas x, y, z reflejadas en el centro de la figura llevan a las coordenadas –x, -y, -z, algo que ocurre en los discos, esferas y balones de rugby, pues tienen centro de inversión, pero no ocurre en las peras. Esta simetría también implica que existe la misma cantidad de materia y antimateria en el universo, un hecho que según los datos experimentales no parece que se cumpla.

Las esferas, los discos y los balones de rugby tiene centro de inversión.

Las esferas, los discos y los balones de rugby tiene centro de inversión.

En resumen, este estudio sobre el núcleo de Bario-144 es una prueba en contra de la simetría. Al no existir simetría puede decirse que los átomos apuntan hacia una dirección, un balón de rugby, una esfera o un disco podrían apuntar hacia distintas direcciones como consecuencia de su simetría, sin embargo una pera solo tiene una opción. Como consecuencia de tener esta forma se deduce que la materia solo puede viajar en una dirección respecto al tiempo, es decir desde el presente hacia el futuro, cerrando la puerta a la opción de cambiar de dirección y volver hacia atrás.

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Sobre un disco, esfera o balón de rugby pueden disponerse varias flechas. Una pera permite sólo una opción al no ser simétrica.

A pesar de las conclusiones que se extraen de este estudio, quizás existan otras formas de viajar en el tiempo en un universo asimétrico. ¿Por qué tendría que ser el universo simétrico? El ser humano siempre ha admirado la simetría, incluso como algo prácticamente divino y es posible que esta obsesión por el orden esté intrínsecamente dentro de nuestras mentes hasta tal punto que al querer crear modelos que ayuden a comprender el universo cometamos el error de aplicarla.

Notas:

El estudio fue publicado en Phyiscal Review Letters y puede descargarse gratuitamente en http://arxiv.org/pdf/1602.01485v1.pdf