Nuestro cerebro es en cierto modo dual, tiene una región racional y otra pasional, que nos hace actuar por impulsos. Esto no siempre es negativo, por ejemplo si nos van a atropellar e instantáneamente nos lanzamos fuera de la carretera podemos salvar nuestra vida, sin embargo, para la mayoría de los casos, es mejor actuar siguiendo los dictados de nuestro cerebro racional.

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Dejando a un lado las situaciones extremas, diariamente nos enfrentamos con problemas m√°s o menos sencillos que involucran a otras personas. Nuestra reacci√≥n puede variar mucho dependiendo de si actuamos de forma racional o nos dejamos llevar por las emociones. Una circunstancia tan com√ļn como una discusi√≥n de tr√°fico puede acabar tray√©ndonos consecuencias muy graves si actuamos incorrectamente.

Imagina la siguiente situaci√≥n, est√°s en un sem√°foro y no te das cuenta de que se ha puesto verde, el conductor de atr√°s impacientemente te pita. Hay dos formas de lidiar con esta tesitura; lo m√°s com√ļn es sentir rabia ‚Äďen nuestra sociedad tocar el claxon parece una ofensa grav√≠sima- y canalizar esta ira insultando al conductor de atr√°s, tal vez si esto va m√°s all√° puede ser que esperes a que el sem√°foro est√© a punto de cerrarse para fastidiar al otro lo m√°ximo posible. Al final la situaci√≥n por este camino podr√≠a llegar al punto en el que el otro conductor se baja del coche y nos agrede. Por tanto esta opci√≥n de dejarse llevar por la ira no lleva en ning√ļn caso a un final feliz, pero existe otro camino: utilizar el lado racional. En primer lugar, nos est√°n pitando, ¬Ņqu√© m√°s da?, esto no tiene consecuencias, molesta un poco el ruido pero nada m√°s. El que est√° quedando como un mal educado es el del otro coche. Una segunda forma de actuar en este caso es tener empat√≠a hacia el otro conductor. Tal vez tenga mucha prisa porque tiene un familiar enfermo en el hospital y quiere llegar cuanto antes o quiz√° su jefe le presione mucho para que est√© en el trabajo a la hora. Este es un peque√Īo ejemplo pero d√≠a a d√≠a se presentan cantidad de situaciones nimias de este tipo.

La habilidad para tener una la actitud racional frente a las emociones no solo sirve para  estas situaciones tan sencillas, una visión racional de problemas más complejos permite superarlos de una mejor manera. Por ejemplo, si experimentamos una fase de tristeza y nos regocijamos en el lado emocional que nos hace sentir decaídos esto puede sucumbir en una espiral de dramatismo que conlleva a una depresión lo que puede convertirse en una enfermedad grave. En cambio, la persona con la capacidad de ver sus problemas desde un lado racional podrá encontrar soluciones y relativizar sus males para no caer en esta espiral.

Otra competencia que podemos adquirir si sabemos superponer el lado racional al emocional es la de controlar los impulsos. Esto es importante para por ejemplo aumentar nuestra concentraci√≥n, tomar el control de los impulsos es tener voluntad. La voluntad nos permite posponer las recompensas. Por ejemplo si tenemos voluntad hoy estudiamos, aunque no sea la actividad que m√°s nos gusta, para ma√Īana tener una vida mejor gracias a lo que hemos aprendido. Otro ejemplo es la persona que hace ejercicio incluso en d√≠as de lluvia, para despu√©s encontrarse mejor y el d√≠a de ma√Īana tener una mejor salud gracias a estos buenos h√°bitos.

Controlar las emociones no significa suprimirlas. Existen emociones positivas que llevan a momentos de máximo goce en los cuáles lo mejor es dejarse llevar. No se trata de reprimir sino de manejar nuestro lado emocional. Esto requiere un entrenamiento pero esta actitud básicamente se basa en no actuar en caliente ante una situación, cuando sea posible hay que detenerse, respirar y pensar la manera de actuar. Esto en la práctica puede resultar complicado pero una buena costumbre es reflexionar sobre aquellos momentos en los que perdemos los estribos a posteriori, para así la próxima vez actuar de un modo más racional.

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Estas t√©cnicas mentales son algo en parte novedoso y actualmente se est√°n llevando a cabo numerosas investigaciones que se recogen en libros relativamente actuales como La inteligencia emocional de Daniel Goleman ‚Äďun poco t√©cnico y tedioso de m√°s para mi gusto-. No obstante esto no es algo tan nuevo pues muchos fil√≥sofos cl√°sico ya hablaron de la vida virtuosa, el lado apol√≠neo y dionis√≠aco, conceptos muy similares a los que se utilizan actualmente.

No actuar en caliente, usar la cabeza ‚Äďal menos la parte racional de nuestro cerebro-, puede llevarnos al √©xito personal, haciendo los problemas m√°s llevaderos, potenciando nuestra fuerza de voluntad para logros a largo plazo e incluso al mejorando nuestra capacidad de sentir empat√≠a pueden mejorar nuestras habilidades personales.