Una de las muchas aplicaciones de las matemáticas son las funciones, estas herramientas permiten relacionar distintas variables, estudiar cómo se comportaron e incluso hacer predicciones de cómo se comportarán. Las funciones tienen muy distintas formas, las matemáticas permiten ajustar una ecuación a un conjunto de datos -lo que a veces es fácil y otras complicadísimo-. La capacidad predictiva de estas funciones se potencia cuando una de las variables es el tiempo, con estas funciones se puede calcular que el futuro.

Es habitual utilizar el concepto infinito -el infinito es un concepto y no un número- para ver hacia qué valor tiende una función. En este mundo hay todas las variables que se quieran fijar, sin embargo el ser humano debería prestar atención a las que para mí son las tres variables más preocupantes: reservas de petróleo -variable descrita en la función conocida como el pico de Hubbert-, dióxido de carbono –en el próximo artículo discutiremos las causas del aumento de dióxido de carbono-  y la población -variable descrita hace 2 siglos por Malthus-. Mientras la cantidad de petroleo tiene tendencia al decrecimiento –aunque a veces aparecen nuevos yacimientos y se estanca-; el dióxido de carbono y la población están creciendo.Esto nos lleva al concepto del crecimiento.

Si tuvieras que clasificar la palabra crecimiento como positiva o negativa, ¿dónde la meterías? Normalmente el crecimiento es positivo, el crecimiento de un niño, el crecimiento de una planta, el crecimiento económico…-lógicamente hay excepciones, el crecimiento de un tumor o de una deuda no suelen ser positivos-. ¿Estás de acuerdo entonces en colocar el crecimiento económico como algo imprescindible y positivo?

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El crecimiento económico lleva asociado el crecimiento de la población según el círculo dinero, trabajo, gente. Esto funciona, el crecimiento económico está asociado al progreso y éste a un aumento de la calidad de vida. Hasta ahí bien, no quiero defender para nada que un atraso tecnológico pueda ser positivo, pero el problema es el siguiente, si observamos la función que representa la variable población –número de personas en el planeta- frente al tiempo podemos observar que esta entró en un crecimiento exponencial. Este es otro concepto qué debo explicar para continuar mi razonamiento, el crecimiento exponencial de la población está en un punto en el que en 36 años la población mundial se duplica y este tiempo de duplicación se reduce contínuamente. No es que yo tenga algún tipo de fobia a estar en sitios con mucha gente, el problema de que la población se duplique no es de espacio, es un problema de recursos alimentos, energía, medicinas y deshechos –como el dióxido de carbono que emiten nuestros coches, calefacciones…-.

La mayoría de la gente ni conoce ni se interesa por estas cuestiones, de hecho en España los políticos del cambio están de moda pero ninguno ha hablado de este problema – ni los políticos clásicos tampoco­-, es más, solo hablan de fórmulas de aumentar el crecimiento. Quizás un pequeño país tampoco puede hacer mucho en estas cuestiones y siendo prácticos, frenar el crecimiento en España sería un suicidio. Puede ser tranquilizador indicar que las naciones unidas sí han hecho algún estudio referido a este problema –y de momento la peor de las suposiciones se está cumpliendo-. También existe una fundación o think tank, llamado population matters que propone medidas para paliar estos problemas. De momento su mayor aportación es la “promesa de dos o menos”, que implicaría que todos nos comprometiéramos a no tener más de dos hijos, ninguna genialidad aunque por lo menos no promueven castraciones masivas ni genocidios.

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Con esto queda planteado el problema. Las matemáticas desvelan que la variable población frente al tiempo no ha parado de crecer, últimamente lo ha hecho de forma exponencial –más acusadamente- y si evaluamos hacia donde tiende, observamos que en varios años podría alcanzar un límite donde el planeta se colapsaría. Es por ello que debería iniciarse un cambio de mentalidad –algo parecido a lo que ocurrió cuando se inició la conciencia medioambiental-, aunque frenar el crecimiento no sea interesante económicamente –al igual que puede interesarte contaminar para ganar más dinero- habría que iniciar medidas globales para atajar este problema. De momento algunos economistas que aportan soluciones hablan de la posibilidad de aumentar la eficiencia de los procesos. Dado que la idea de retener el crecimiento es inviable y destructiva para la economía, la solución para no agotar los recursos es hacer máquinas más eficientes que produzcan más alimentos y gasten menos combustible, así aunque tengamos más población esta va a estar bien alimentada y bien surtida de energía. Lo que estos economistas no han considerado es que, pese a que existe margen de mejora y ahí el I+D puede hacer su aportación, éste margen es limitado. El aumento de la eficiencia puede retrasar el problema pero no solucionarlo perpetuamente, además la incluso la ciencia tiene sus límites. La eficiencia no se va a poder aumentar siempre pues es imposible conseguir un rendimiento superior al 100%, incluso llegar al 100% tal y como dijo Carnot es prácticamente imposible.

De los tres problemas me he centrado en la población, es el problema que está más lejos de la química ya que para los otros dos casos veo difíciles pero posibles soluciones. Los combustibles fósiles se pueden sustituir por otra fuente de energía y el dióxido de carbono podría llegar incluso a reciclarse. Pero, ¿y el crecimiento poblacional desmesurado? ¿Cómo se frena este problema en un sistema en donde es necesaria una pirámide poblacional? La cuestión se puede paliar y aplazar aumentando la eficiencia, pero llegará un día en el que no habrá vuelta a atrás y será ineludible. Estamos a tiempo de solucionar el problema, pero muy poca gente es consciente, lo importante es crecer.